Me encargaron que escribiera una serie de pensamientos o reflexiones acerca de La Voz en el contexto de la poesía oral entendiendo que podría ser considerado mi campo de expertise. Cuando se intenta orientar a otra persona en el campo de la auto exploración vocal (suena muy masturbatorio, no?) aparecen ciertos dilemas. ¿Puedo acaso transmitirle a alguien lo que aprendí jugando desde niño? ¿Acaso lo que aprendí experimentando no aplica unicamente a mi propio aparato fonador? No pretendo dar al lector o poeta interesado demasiados consejos técnicos (no demasiados) o médicos sobre cómo hacer sonar mejor sus propias voces o sobre cómo lograr mejor resultados en el campo de la proyección vocal.  Más bien pretendo contagiar la curiosidad que me llevó a experimentar con las notas, sonidos, fonemas, ruidos y entonaciones que lograron siempre sacar de las casillas a mi madre, quien me acusaba de sonar como un maniático o un verdadero idiota. Es que es así gente, la experimentación vocal nos lleva muchas veces a lidiar con el ridículo.

LA VOZ PARA LLEGAR AL YO

¿Existe algo más personal que la voz? Por suerte, la pregunta de si sonaba o no como un idiota llegó a mí mucho después del goce obtenido cuando sonaba como un idiota. Gracias a eso logré la confianza suficiente en mi voz como para pararme frente al público y hablar… o cantar. Sinceramente, yo no distingo demasiado hablar de cantar. En un sentido vocal, hablar es cantar utilizando menos notas. Explorando estos aspectos me encontré con gente que me confesó que prefiere desnudarse frente a un público que cantarles. ¿Por qué no confiar en la voz propia? Cuando uno disfruta lo suficiente la exploración vocal, al igual que cuando disfruta cualquier exploración, desaparece la idea de feo o lindo para dejar en evidencia que sólo existe lo diferente. Sin duda alguna, la forma en que utilizamos nuestras voces, o más específicamente, nuestra forma de hablar nos es legada por las personas que nos crían o las que se mantienen cerca nuestro cuando atravesamos nuestros primeros años de vida. Incorporamos lo que oímos. Cuando aprendemos las primeras palabras no solo aprendemos los fonemas sino que también incorporamos todos los vicios y costumbres involucrados a la hora de emitirlos con el fin de formar esas palabras. Cómo respiramos, cuánto aire utilizamos, las posiciones de la boca, el volumen, etc. Pero una vez que entendemos esto en forma consciente podemos preguntarnos: ¿Por qué no empezar a hablar de cero otra vez? ¿Por qué no hablar como otro? ¿Acaso mis primeros años condicionan mi voz para siempre? Yo creo que no. En el sentido vocal, a veces no puedo dejar de pensar en el ser humano como un simple tubo por el cual pasa el aire. Luego hay un sin fin de mecanismos y recovecos donde el aire fluctúa, rebota, resuena logrando diferentes sonidos. Entonces, la única forma de entrenar la voz es el auto conocimiento.

TONTOS DE VOZ

Personalmente, no encuentro nada más divertido que jugar con mi voz o mejor aún, con los sonidos corporales. Creo que esto viene desde la infancia y es inherente a todos. Los niños más pequeños se ríen y divierten con los pedos y eructos. Esto no es diferente. ¿Cuándo se puede jugar con la voz? Siempre. Es un instrumento que para bien o para mal llevamos a todas partes. Mi consejo para entrenar la voz es el siguiente: disfrutar la insolencia aparejada a jugar con la voz en momentos que “no corresponde”. Por ejemplo: hacer una voz ridícula cuando se pide comida por teléfono, cuando se compra lo que sea, cuando sea que se habla con un extraño. El otro no conoce nuestra supuesta voz por ende no tiene porque juzgarnos y de esa forma también naturalizamos mucho mejor nuestra relación con el ridículo. Esto puede implicar: hablar en un volumen muy alto, en forma engolada, hablar como un anciano, hablar nasalmente, lo que fuere.

 

CANTATE ALGUNA 

Cantar es recomendable en más sentidos aun. Es liberador más allá de cómo se haga. Personalmente, no creo que exista el “cantar mal” pero si tal cosa es posible me atrevo a reducir dicha noción poco feliz a sólo dos situaciones.

La primera tiene que ver con la salud. Es decir, en la exploración vocal hacer algo mal es hacernos daño. Muchos podrían decirme: “es mi cuerpo y hago lo que quiero” lo cual es cierto, pero quisiera invitar a pensar en lo siguiente: los niños gritan en volúmenes considerables o lloran desaforadamente y sin embargo no pierden la voz. No es sino hasta que aparece el egoísmo y brota nuestro lado oscuro que empezamos a perder la voz. En conclusión, me atrevo a decir que cuando nos hacemos algún daño en el aparato vocal tiene mucho más que ver con algún aspecto psicológico que con un efecto meramente físico. La voz, en este sentido, funciona como termómetro de que algo estamos haciendo mal respecto a nuestro propio deseo o, dicho de otro modo, explorar la voz es también enfrentarnos a nuestro lado oscuro.

La segunda situación está relacionada con el control. Son muchas las personas que se graban cantando y afirman que su voz no suena como ellos quieren. En general se refieren a la afinación. Podemos decir que lo que ocurre aquí es que su aparato vocal no está del todo conectado con su imaginación. En su mente suenan distinto. Esto sólo puede resolverse con práctica y dedicación. No hay nada mejor que escucharse desde afuera. Las tecnologías modernas nos permiten grabarnos en cualquier contexto. ¡Hagámoslo y nunca temamos escucharnos!

CONSEJOS ÚTILES

Si bien dije que no iba a incursionar en tecnicismos, quiero dejar algunos tips sencillos para los que gustan de hablar en público (cantar, leer en voz alta, actuar, hacer discursos).

  • En primer lugar, para tomar aire, la mejor forma que encontré es la de darle a la boca una forma de letra A e inhalar la mayor cantidad de aire posible sin llegar a sonar como una persona que se está ahogando. Prácticamente, no debe haber diferencia de tiempo alguna entre que se termina de inhalar y se empieza a emitir el sonido. Es decir, que el flujo de aire debe ser constante. Nada de retener aire antes de cantar porque sino la voz suena gastada y forzada.

  • Por otro lado, el aire viene de la panza, hablando mal y pronto. Se regula desde el diafragma. Si sentimos que el esfuerzo lo estamos haciendo con la garganta, algo está mal. Lo aconsejable es entrenar bien el inflar los pulmones. Sentir que engordamos un poquito justo antes de cantar es buen síntoma. En el mejor de los casos, se siente un leve acomodamiento de los pulmones en la parte baja de la espalda.

  • Otro punto importante tiene que ver con la proyección. La voz siempre es hacia adelante, nunca hacia adentro. El imaginario aparejado es vital. Cuando se pretende entrenar estos aspectos es muy útil acompañar la voz lanzando una mano hacia adelante o levantando un brazo. La imagen mental que se produce es la de “lanzar la voz”. Luego, nuestro cuerpo recuerda las posiciones y las repite automáticamente sin necesidad de que volvamos a hacer nuestro jueguito de manos pero a la hora de entrenar es muy útil.

  • Por último, las vocales. Nótese que cada vocal viene acompañada por una particular posición de la lengua. Por ejemplo, la mejor pronunciación de la letra I implica que la lengua se curve hacia abajo y que toda el área de dicho órgano que sigue a la punta tienda hacia los dientes a diferencia de la posición que acompaña a la letra A donde la lengua se recuesta en la parte baja de la boca y se mantiene más plana. Cuanto más claras tengamos estas posiciones de la lengua en nuestra mente más nítidas sonaras nuestras vocales, lo mismo para las consonantes.

Creo que la voz es la fuerza creadora más primigenia que existe. Personalmente, cuando me quedo sin voz me pongo de muy mal humor porque me siento impotente y estéril. El pensamiento sólo puede articularse a través del lenguaje, de las palabras. Sin voz no pueden existir las palabras. La Biblia dice “en el inicio no había palabra, el Cosmos estaba por hacer, pero La Voz era ya presente”. El Silmarillion de Tolkien cuenta como en el principio de los tiempos las voces de los Ainur convirtieron la canción de Iluvatar (¿Dios?) en una Gran Música cuya armonía iba más allá del oído hasta las profundidades y las alturas; y al fin la música y el eco de la música desbordaron volcándose en el Vacío, y ya no hubo vacío. No existe la creación sin voz, ha sido a través de ella que todo ha empezado a existir. Esta Voz, absolutamente primordial, se ha articulado en palabra y ha hecho que las cosas existan. Es La Voz la que transforma la nada en Universo y cuando es auténtica se transforma en música. En definitiva, la voz es música y canto. En donde la voz crea, el canto recrea.

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