En alguna nota lo han definido como un “sociólogo amateur, dadaísta y poeta anarco-artauadiano”, y si bien él se ríe cuando esbozamos esa exhaustiva categorización, al escuchar su historia descubrimos que es la explicación perfecta para lo que llama “militante del surrealismo”. Osvaldo Vigna conversó con BARDO

De profesión químico industrial, el poeta oriundo de Merlo, provincia de Buenos Aires, no duda al recordar que su primera poesía recitada fue durante un acto del día de la bandera en pre-escolar. Sin embargo, desde aquella presentación al día de hoy, Osvaldo se chocó con revistas culturales como el Expreso Imaginario o Mutantia, salió a la búsqueda de Nietzsche, se cruzó con Artaud y se sumergió en el mundo de los poetas y músicos que conformaron la cultura under de los ’80 y ’90.

“Ganas de leer a Nietzche, por ahí pasa el inicio de la cosa”, dice Vigna cuando le preguntamos por la poesía. Con la formación clásica del tipo rockero que escuchó rock nacional y extranjero a comienzos de los 70’, descubrió rápidamente que no se trataba solo de un estilo de música, sino que era algo más: una cultura, la búsqueda de un modo de vida. En esa cultura fue que encontró a la poesía, particularmente al movimiento Beatnik. A través del programa de radio de Miguel Grinberg (a quien no duda en catalogar como una de las personas de la cultura que más admira “por su línea muy clara, muy contundente y muy precisa; siempre avanzando, renovándose, reinventándose y encontrando temáticas para seguir siendo revolucionario, y no en términos marxistas, sino existenciales”) conoció la existencia de Allen Ginsberg, de Kerouac, y de Burroughs, aunque su lectura llegó años después.

“La dictadura militar que había comenzado en marzo del ’76, instauraba una obscuridad que hacía que uno estuviera replegado en el living de la casa o en el cuarto, si no tenía cuarto, en el fondo de la casa tratando de buscar libros o el contacto con el amigo o los amigos que también leían Mutantia o el Expreso Imaginario”, recuerda Vigna. Tal vez estas dos revistas sean, junto a otras como BASTA o Antimitomanía y distintos fanzines, los primeros puntos de interacción con la poesía.

Osvaldo Vigna

“En esa época me había animado a tirar algunos textos, a ir escribiendo y con unos amigos de Merlo (todo esto transcurre en la periferia de Merlo donde uno se pone ansioso porque el Expreso Imaginario no llegaba a tiempo, aparecía el 20 o 25 y había que romperle las pelotas al tipo del kiosco para que lo pidiera, porque éramos cuatro o cinco pibes en el barrio que nos interesaban estas temáticas) y bueno, ahí tomé contacto con la poesía y empecé a hacer las primeras letras”

Leer, conocer, fluir y hacerse esponja es tal vez la mejor definición al método de aprendizaje que implementó Osvaldo Vigna para inmiscuirse en un mundo que no le era dado en su casa.
En vez de una biblioteca llena de clásicos, lo que nutrió a este poeta fue sobre todo la pasión por discutir.

Al medio día, cuando volvía del colegio, encontraba a su padre, obrero gráfico y gremialista de ese rubro, de formación socialista y anarquista ‘autodidacta sin saberlo’, y a su tío trosko con quienes, ronda de mate por medio, pasaban horas discutiendo sobre sexo, la existencia o no existencia de Dios, comunismo, matar o no matar a otros, meter una bomba. Esas charlas y discusiones fueron el colchón que terminaron germinando su poesía. “No es directamente un colchón literario, sino de contenidos generales, sociales y existenciales, ahí también asoma la filosofía existencialista. Me interesaba Sartre, no entendía nada pero husmeaba, siempre algo picoteaba, leer un libro, una nota”.

Durante 1980 o 1981 se gestó Delirarte, un evento que realizó un colectivo de arte, formado por gente que pintaba, escribía, esculpía, gente que quería organizar algo en Merlo. A través de un contacto consiguieron el Consejo Deliberante, y allí se realizó la exposición que duró dos días.

“Los poemas que expuse, los expuse muralmente en esa exposición, los hice a máquina y los pegamos en una pared. No tengo registro de esos poemas, los perdí, pero hay un poema que lo voy a inmortalizar ahora, porque es el único que me acuerdo de memoria y que nunca lo escribí:

Cada cual, de modo diferente

intuye secretos

pero nadie los revela,

por miedo a no seguir siendo parte

de la bosta en pantalones”

Osvaldo ríe y recuerda a una persona de la Secretaría de Cultura que se acercó a decirle que no le gustaba que en una poesía estuviera la palabra ‘bosta’.

Si bien Vigna no recitó en la primera exposición de sus textos, fue allí que escuchó en una intervención a unos jóvenes que venían del centro, trostkistas que trabajaban a partir del Manifiesto por un arte revolucionario independiente de Trostki y Breton.

“Hicieron una intervención con un texto de Artaud, entonces ahí se me iluminó todo y entendí que lo que yo quería hacer era recitar en público poemas que expresaran cosas que yo creyera importantes. Pero había algo más, yo quería que el otro quede impactado, yo quería que el otro quede sacudido, que el otro se quede pensando. En esa época hablábamos de eso, de que había que pensar.

Al toque me hice de los manifiestos surrealistas y los leí vorazmente, de corrido. Sentí que era un programa que había que llevar a cabo y me sentí como un militante del surrealismo en la periferia de Merlo.” Osvaldo lo cuenta casi como un chiste, pero quienes lo hayan visto en vivo, pueden sentir esa energía declamatoria que traslada al París de 1924, esa búsqueda de provocar, de despertar a los otros.

Rodolfo, un músico que había participado de Delirarte, le acercó un volante de una movida que estaba haciendo otro grupo de

Osvaldo Vigna

trostkistas en San Telmo. “Era un grupo muy activo que hacía movidas una vez por semana en diferentes partes de San Telmo, enmascarados en una agrupación cultural artística trataban de sumar gente para el PO que en ese momento no era partido, sino política obrera”.

Una noche del ‘81, Osvaldo junto a Rodolfo hicieron su debut en la Manzana de las Luces, leyendo un poema del que solo recuerda su nombre “Los maricas de San Telmo”. Allí narraba la historia de dos pibes que eran homosexuales que caminaban entre medio de la mirada que los censuraba, típico de la época, pero que caminaban muy libremente por el barrio de San Telmo.

Para ese momento, Vigna ya estaba leyendo más y más cosas: había entrado de lleno en, no solo la obra, sino la vida y el accionar poético/político de Allen Ginsberg, de quien encuentra una gran marca en su propia vida.

***

Comenzaban los ’90 y Osvaldo se había mudado junto a su pareja de ese momento, Daniela Andujar, a Italia. Cuando volvieron a Buenos Aires, José Sbarra los invitó al Circo de poesía. “Me tomo tiempo en la noche, para contarles de Sbarra a la gente que voy conociendo”, y lo hace ahora también. “José es un personaje que hizo mucho por la poesía oral. Todo el mundo sabe que existe Tom Lupo, y todo lo que hizo, hace y hará por la poesía, en la radio, en la TV, a todos los underground que nos dio espacio, además de a Borges y Pizarnik. Más gente conoce a Miguel Grinberg, a Pipo Lernud, a Enrique Syms porque él le ha dado mucho espacio a la poesía en Cerdos y Peces, pero a José Sbarra que estaba muy ligado a la literatura, que escribía guiones para la tele, no tanto. Lo que más le gustaba a él era la poesía, y dentro de la poesía la oralidad. Era él quien hacía el Circo de poesía y que fue para mí el tipo que me terminó de cocinar, en el mejor sentido. Yo ahí me encontré y terminé de madurar todo. Tenía un concepto de libertad como la que existe en el Slam, un espacio performático, con eje en la poesía, donde lo que más me alucina es que en una noche de 4 horas ves a 70 u 80 personas o grupos colectivos recitando. Sbarra escribía muy bien, tenía en claro todo lo que involucraba la poesía oral y creaba un espacio de libertad tan grande que era maravilloso trabajar con él.” A partir de ese momento, con todas las herramientas, elementos escénicos, del manejo de la voz que Sbarra le compartió, la poesía de Osvaldo no estuvo escindida nunca más de la parte performática.

En 1994, junto a un vecino con quien tenía muy buena onda, Palo Pandolfo, armaron el Comando Literario, con la idea de irrumpir en espacios públicos, bares, restaurantes, boliches. Allí entraban y, siempre iniciando con un texto de Artaud, continuaban leyendo, proclamando lo propio ante el respeto y asombro de la gente presente. Estos ‘atentados poéticos’ fueron el germen de los Verbonautas, un grupo de más de 10 poetas entre los que estaban Vicente Luy, Gabo Ferro, y los que conformaban el Comando Literario, Pablo Folino y Karina Cohen. “Escribir en conjunto en la época de Verbonautas era como un vicio, con la técnica de cadáver exquisito, no con otro formato; de hecho en el libro de Verbonautas, hay fotos de poemas, los originales que fuimos escribiendo en bares, con dos o tres hojas.” El libro, ya difícil de conseguir, es Verbonautas – Acción Poética, editado en 1999 por Editorial Eudeba

Con los Verbonautas disueltos en el 2001, Osvaldo volvió a las lecturas individuales encontrándose con lugares donde la gente hablaba mucho. Ante este hecho decidió hacer una prueba: si la gente hacía ruido, él le iba a meter más ruido a la palabra, y le sumó el sonido del rock. Así creó Esquizodelia, un proyecto que duró 11 años donde además de la poesía, se sumaba un bajo, teclado y sobregrabaciones. Un proyecto de carácter más experimental, en el cual pasó por la experiencia de tener que cantar además de recitar. Con este grupo editó los discos “Maniquí Tai Chi “y “La venganza de Mao”. La gente seguía hablando.
En la actualidad, Osvaldo está trabajando con los músicos Diego Moler y el Colo Remek que lo acompañan con violín y guitarra acústica. “Es el formato más equilibrado de los últimos tiempos, porque es una cosa en conjunto. Yo estoy menos gritón y ellos van generando una música que me da mucho placer, entonces les dejo ese espacio para que ellos se luzcan con sus músicas también y logramos un muy buen equilibrio. Recibimos el master de algo que grabamos y este año vamos a sacar nuestro primer disco. No es canción, es poesía acompañada.”

Si hay algo que se respira cuando compartís un café, charlas o escuchas a Osvaldo Vigna, es su pasión por la poesía, por experimentar con ella, por no dejar nunca de buscar nuevas y más formas de que la vida, su vida, sea poesía.

“La poesía es más que todo, está presente en todas las artes, es lo medular. Hay poesía oral, poesía escrita, pero hay otra cosa que es casi metafísica que tiene que ver con el mal y con el bien, con lo lindo y con lo feo, que está atravesado por la médula ósea que es la Poesía. Se puede encontrar poesía en un cuadro de Bacon que es violento, una poseía sanguinolenta, pero está ahí, en el elemento poético. La poesía como género literario es de lo que estamos hablando, pero hay una Poesía, con mayúscula, en un pequeño gesto que no es escrito, en la caída de una hoja acá en Parque Centenario, en una tarde de otoño, eso es indefinible y ¡por suerte no se puede definir! Es intuitivo, lo podés capturar, te puede pasar, podés tener la experiencia, eso es la Poesía. En mi caso es buscar y seguir buscando, iluminar una zona que ignorabas que tenías. Oralizarla es la expresión mía misma. Yo siento que con la poesía expreso, pero la expresión total la siento cuando la poesía la oralizo. Ahí siento que estoy entregando el poema tal cual yo lo amasé dentro mío. Creo que la voz lo termina de cerrar, le da una cubierta que lo hace viajar de otra manera, y creo en el impacto (ahí vuelvo al tema del impacto) la mejor herramienta es la voz y la forma para llegar al otro”.

SOY EL PEZ

SOY EL PEZ

SOY EL PEZ

EL QUE POR LA BOCA MUERRE

PERO TAMBIÉN

EL QUE NADA CONTRA LA CORRIENTE

Osvaldo Vigna

¿Qué son los pájaros?

¿qué son los pájaros?

mi alforja de viajero

en la frontera lluviosa de tus besos

¿qué son los pájaros?

el sol desmayado boquiabierto

de bramido putrefacto

de nazi engominado

cadáveres sin pelos

¿qué son los pájaros?

los gañotes de anarquistas

clavados en la grilla de la iglesia

la eucaristía racista

el Vaticano traficando

miembros africanos

¿qué son los pájaros?

huellas en la escarcha del alma

pantanos sembrados en los naranjos

pancitas de nenes ardiendo

contra todos nuestros males

¿qué son los pájaros?

abriles y mayos

pasados y futuros

vegetales en un lienzo de Max Ernst

¿qué son los pájaros?

trenes interminables

calles sin nombre

plumas que sobre el mar

arroja el cielo.

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