Estamos en una época de sobreabundancia y multiplicidad de opciones, de todo en general. Se debe en parte al capitalismo. En parte a la soledad de la vida en las ciudades, al aburrimiento y a la imposición de tener que hacer cosas que sean “novedosas” para que otros no se aburran de nosotros también. Los ciclos de poesía (sí, hasta los ciclos de poesía) no son ajenos a ese fenómeno y a veces en esa selva me encuentro con animales un tanto aburridos y repetitivos, en vez de plurales y polimorfos, como es la poesía. El ciclo “Animales Raros” busca esas verdaderas rarezas que hay hoy en la poesía y la música y nos trae una propuesta contemporánea pero no sólo por decirse tal o por juntar un grupo de poetas y músicos jóvenes; sino por hurgar en aquellas expresiones que bajo la etiqueta de lo “contemporáneo”, “lo actual” “lo raro” aún no se pudieron normalizar: esas especies en extinción.   Dice Walter Godoy, poeta y uno de los organizadores: “la pretensión particular del ciclo es reunir los especímenes más raros del zoológico de poetas y artistas aledaños a la poesía. Aquellos desclasados de cualquier otro grupo o colectivo, artistas difíciles de encasillar”. Junto a Walter están los poetas Flavia Calise y Lucio Greco (animal raro de la poesía si los hay) que, acompañando sus épicas lecturas de sagas de zombis, junto a los músicos Salvatore en guitarra, Ton en bajo y Sr. Santo en trompeta, logran el cierre perfecto poético musical perfomático de cada fecha. El ciclo no tiene momentos escénicamente separados. Música y poesía suceden simultáneamente. Desde la apertura DNAMO, una banda joven con músicos experimentados (integrado por Pablo Abate en teclados y programación, quien además es cineasta y realizó videos para Daniel Melero; Adriana Liébana en bajo-también fotógrafa-, Leo en percusión y Nadia en guitarra) empieza a preparar bases y generar un sonido ambiente que va in crescendo en el continuo de la noche. Es una banda de música electrónica experimental con temas instrumentales que generan mucho clima y con momentos que van desde lo monótono a lo vibrante. Los poetas que se eligen, como dije, son poco tradicionales, gente que se sale del esquema pero no todos del mismo: cada uno rompe con uno rompe con una normalidad diferente. Por eso se invitan desde poetas orales, líricos, algunos más cotidianistas, oscuros, políticos o satíricos. Se hace énfasis en que sepan lograr una buena performance del texto leído en público, porque al tener que leer sobre los temas de la banda hay que saber conjugar una musicalidad con otra. Eso genera un efecto muy interesante porque la poesía ocurre en un estado ya de trance generado por la música instrumental. Poesía oral y música electrónica son dos formas artísticas relativamente recientes, pero no se habían amalgamado así aún: el ciclo lo presenta como un camino a explorar.

Otro rasgo característico del ciclo y de la propuesta cultural de quienes lo organizan, es el vínculo entre la literatura y lo digital. En las fechas hay visuales a cargo de Fusor TV, un proyecto de televisión independiente por internet, en el que mantienen hace dos años su programa “Arriba de mi casa con un rifle” donde entrevistan poetas y músicos contemporáneos y ocasionalmente personalidades destacadas de la cultura bizarra (sic) como por ejemplo, Cristian de Lugano.

Puede parecer todo muy raro, pero es gente que hace años que labura con “la rareza”, logrando producciones siempre muy atractivas artísticamente, además de alternativas. Este nuevo proyecto, “Animales raros” lleva ya tres ediciones y espera por la cuarta. Para quienes busquen una propuesta poética y musical que sea diferente e indague nuevos formatos, pero que no eche humo por todos lados amparado con el rótulo de lo “experimental”, acá tienen la opción: anímense a entrar a este pasillo de la selva.

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